Hola, soy Paola
Amante de los perros, la naturaleza y el arte
Me dicen Pao...
y desde que tengo memoria han habido animales y plantas en mi vida.
Siempre he sentido una conexión especial con ellos, de niña decía que estudiaría veterinaria, y veía una y otra vez las peliculas de Tarzan, el libro de la selva, Lilo & Stitch, por la calle siempre saludaba a todos los perros que veía y en casa, me la pasaba junto al perro de la familia «Popi»
Pero la vida da mil vueltas, y por diferentes razones, terminé profesionalizándome en danza cuando llegó la hora de elegir, y todo iba bien, pero había algo que sentía que me faltaba, no importa lo que hiciera, no me sentía plenamente yo…
Entonces llegó Luka...
Era tiempo de pandemia, y trajo consigo la revolución interna que yo necesitaba. Tenía aproximadamente 6 meses cuando llegó asustado, desde el día uno se mostró muy nervioso y aprehensivo, esto pronto se volvió un gran reto, ahí me di cuenta que aunque había vivido toda la vida con perros, en realidad no sabía nada de ellos.
Al ser un perro de raza de «trabajo», lo que más escuchaba era que tenía que darle mucho ejercicio y socialización (que para mí significaba aventarlo a otros perros así sin más) para que no se volviera un perro problema, así que eso hice, nos íbamos horas al parque de perros, a la hora a la que más perros había por ahí y para mí sorpresa, Luka no se me separaba, se mantenía parado junto a mí con cara de susto viendo a los otros 50 perros que iban de un lado a otro vueltos locos, y yo pensé (desde mi ignorancia) que se tenía que acostumbrar.
Y entonces llegó la gran temida adolescencia y empezamos con problemas, comenzó con un ladrido a otro perro, que luego se volvió gritos y jalones incontrolables, y luego las peleas, incluso con sus perros «amigos». En ese entonces cada paseo era una montaña de emociones para él y para mí, entre inseguridad, ansiedad, estrés, frustración, a mi me mataba la culpa, no sabía que había hecho mal para que Luka fuera así.
Ahí llegamos al primer adiestrador que conocí en el parque, que con un collar de ahorque y gritos le mostró «quien manda» a Luka, pero algo no iba bien, cada vez estábamos peor…
Esta inconformidad que cada vez era más grande, me llevó a cuestionarme muchas cosas y a buscar otros profesionales y metodologías diferentes, entonces conocí la verdadera educación canina, la que esta basada en el entendimiento del perro, la conexión emocional, la empatía y fundamentada en la ciencia. Ahí todo empezó a tomar muuuuuucho sentido, por primera vez empecé a entender realmente a Luka, a partir de entonces, empecé a ver, no sólo la educación canina, sino toda la vida de manera distinta.
Con este proceso, reconecté con mi yo niña, y mi gusto por el estudio me llevó a profesionalizarme para acompañar familias en este viaje de entender a sus perros y lograr una relación armoniosa con ellos.